29 de junio de 2026
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Deportes

La hora de pedir perdón

Por Lic. Jaime Selser

Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA), Analista de Medios, Creador de Contenidos Digitales.Consultor en Comunicación y Prensa. Experto en Crisis de Medios.

Perdón, Lionel Messi.

Discúlpame, Lionel Scaloni.

Perdón, Chiqui Tapia.

Y perdón, Pablo Toviggino.

Porque mientras muchos hablaban, ustedes trabajaban.

Mientras algunos criticaban, ustedes construían.

Mientras otros sembraban dudas, ustedes sembraban resultados.

Messi respondió con talento.

Scaloni respondió con liderazgo.

Tapia respondió con gestión.

Y Toviggino respondió con trabajo cotidiano, planificación, organización y una tarea ejecutiva decisiva para consolidar uno de los procesos más exitosos de la historia del fútbol argentino.

Durante años fueron objeto de cuestionamientos, burlas y descalificaciones. Hubo quienes anunciaron fracasos inevitables, quienes desconfiaron de cada decisión y quienes confundieron la crítica con la descalificación permanente.

Sin embargo, nunca respondieron con agravios.

Respondieron ganando.

La historia enseña que el éxito rara vez es fruto de la casualidad. Como afirmó Winston Churchill: «El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo».

Messi, Scaloni, Tapia y Toviggino representan esa enseñanza.

Fueron cuestionados, ridiculizados, subestimados y atacados.

Pero siguieron adelante.

Y terminaron escribiendo una de las páginas más gloriosas del deporte argentino.

Los que hablaron por boca de ganso y hoy deben una disculpa

Muchos comunicadores, periodistas, exfutbolistas y opinadores emitieron sentencias categóricas cuando los resultados todavía no habían llegado.

Se burlaron de Scaloni por su inexperiencia.

Pusieron en duda el liderazgo de Messi.

Cuestionaron cada decisión de Tapia.

Y también dirigieron críticas permanentes hacia Pablo Toviggino, uno de los hombres más influyentes en la estructura de la AFA y pieza clave en la gestión diaria que sostuvo este proyecto.

El tiempo hizo lo que siempre hace: puso cada cosa en su lugar.

Las conquistas deportivas, la estabilidad institucional y el reconocimiento internacional terminaron respondiendo mejor que cualquier discusión televisiva o cualquier editorial apresurada.

Quizás el pedido de perdón ya no sea solamente para ellos.

Quizás sea también una invitación para aprender que antes de destruir un proyecto conviene comprender las razones que pueden llevarlo al éxito.

Porque el éxito no se hereda.

No se improvisa.

No se compra.

El éxito se construye.

Y la Selección Argentina, con Messi, Scaloni, Tapia y Pablo Toviggino como protagonistas fundamentales de este proceso histórico, constituye una de las demostraciones más contundentes de esa verdad.

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